viernes, 10 de agosto de 2007

Cuento en Tres Actos



Antes

Ella y él se aman. Se les ve juntos en todos los rincones de la ciudad disfrutando de las múltiples opciones que ofrece esta ciudad. Guanajuato, tierra con milenaria cultura, es actualmente un importante centro turístico, diariamente es visitado por gente de distintas latitudes. Perdidos entre la multitud acuden al museo Iconográfico del Quijote. Es una tarde fría. Trece grados marca el termómetro. En la calle las festividades tradicionales llenan de colorido el ambiente. Se aprecian flores de todas tonalidades.

Después

El invierno acudió al encuentro de estos dos seres, los halló sin nada que los resguardara, el frío caló hondo, muy dentro del corazón. Fracturó un órgano vital. La relación se acabo. Cada uno tomo un vuelo distinto, con rutas muy diferentes.


Ahora

Los amantes no han vuelto a verse. Ella, cuentan vive en sureste del país. De él poco se sabe, seguramente seguirá soñando, soñando como ayer, volver a recorrer alguna ciudad de la mano de un amor.

El Viaje

El señor Castro va a Marte, el día de hoy viernes diez de agosto ha tomado la firme determinación de dirigir sus pasos a ese objetivo, se dice, se confirma en su decisión. Para ello ha de hacerse de una buena provisión, pero a la vez que no resulte demasiada pesada, que los caminos son más difíciles para quien carga de mas. Unos cuantos versos, una guitarra –aunque la guitarra para hacer una fogata porque no la sabe tocar, jajajajajaja.

Cuando pueda llegar a Marte lo primero que hará será recorrer todo el territorio, explorarlo de la A a la Z, de norte a sur de oriente a poniente, cubriendo todos los espacios. Pero a él le gustaría hacerlo despacio, complaciéndose; sin prisas. Sabiéndose con todo una eternidad para reconocer y reconocerse en esas circunstancias tan especiales.

Algunos folletos históricos advierten sobre la certeza de que algunos seres humanos ya han estado en ese territorio, pero eso no le resta valor a este viaje, es mas, cree él le da una valor agregado para poder encontrar lo que los otros no pudieron ver.

Ahora, él mira desde la Tierra a través de la ventana del telescopio y adivina un lugar maravilloso. Los destellos son hermosos, llenos de vitalidad.

Aunque el viaje no está exento de peligros, -siempre que se sale de casa se corren riesgos, pero él está dispuesto a caminar de aquí a Marte y quizás quedarse por siempre ahí.

lunes, 6 de agosto de 2007

Mañana Gris

Los días aciagos llegaron sin avisar y eso es difícil de sortear. Te fuiste sin avisar y no estaba preparado para deshacerme de todo tus recuerdos. Aún tus ojos me miran. El corazón late aprisa cuando cree encontrarte en otro rostro, en otro cuerpo. Y me pregunto por qué te fuiste así de improviso cuando las cosas parecían marchar bien y el aire me responde tantas cosas que no entiendo.

La lluvia cae torrencialmente como si el cielo se hiciera cómplice mío llorando a mi lado y mis lagrimas se pierden entre el agua que cae esta mañana.

Sé muy bien que nunca volverás, tú eres así; definitiva. Por eso no utilizo el recurso de llamarte, buscarte, no. Nunca me perdonarás, lo tengo muy claro.

Solo le pido al cielo que me devuelva la vida que me robaste o que se la lleve definitivamente.

Charlitas

Hola soy una niña de siete añitos, ah pero ya me veo como de ocho. Sí, estoy creciendo rápido y pronto seré mayor. Mis padres están separados y tengo que compartirme; unos días con ella otros con él. De mi padre que les puedo decir, no sé, él es un tanto raro, jijiji, pero así lo amo. Mi madre es mi madre, hecho suficiente para amarla también.

Este año he cursado el primero de la primaria y tal como lo propuse gané el primer lugar entre los chicos y chicas de mi clase. Eso valió para que mi padre me comprara un celular. Lo elegí de Kitti, está bonito y estoy aprendiendo a utilizarlo.

Ahora estoy asistiendo a un curso de verano donde me divierto como enana, sin cortapisas, que por otra parte nunca me han atado. Me gusta la libertad y la disfruto.

Mi padre dice que se quiere ir al otro lado, cruzar a los Estados Unidos, eso me pone triste y le digo que no se vaya pero al final sé que hará lo mejor para mi y… perdonen pero está sonando mi celular seguramente es él, que quedó en llamar para llevarme al zoológico. Después les platico.

viernes, 3 de agosto de 2007

El Milagro Duracell

El Relojito tenía tantas virtudes que a todos complacía, con su tic-tac-tic-tac sincronizado al mundo organizaba a marchar al compás del tiempo marcado, pero no era ritmo monótono, sino bien atemperado. Lleno de sorpresas, incluso, como cuando en vez de sonar con su tic-tac, acostumbrado, sonó en tono apresurado ring-ring, como teléfono alocado y a todos provocó una risa escandalosa.

Pero sucedió un buen día o un mal día debo decir en que las manecillas no giraron al ritmo acostumbrado. El Relojito bastante contrariado se despertó pasadas las siete. Fue algo extraordinario en la vida de aquella comunidad. El señor Gallo no cantó, la señora Gallina no despertó y la señora Vaca tampoco, la campesina se quedó dormida y en el hogar ese día no hubo tortillas, leche ni huevos, bueno al menos a la hora acostumbrada.

Los días pasaban y el orden de antaño era solo eso un recuerdo de ayer, el caos era cosa de todos los días. Los constantes olvidos del Relojito eran la causa de todas estas contrariedades para todos los habitantes del pueblo.

Triste y cansado se alejó del pueblo, caminó hasta un lago en donde la tranquilidad de la naturaleza le permitiera buscar una solución a su constante y creciente problema de memoria. En esas cavilaciones estaba cuando escuchó el croar de una rana, que como siempre, andaba dando saltos de aquí para allá. “-¡Hola señor Reloj!, ¿cómo está, qué le pasa?” Preguntó. Y fue así fue como la señora Rana se enteró del problema y fue así también como esta le sugirió que visitara al gran doctor Sanalotodo, que ella personalmente conocía y que contaba con gran fama del otro lado del continente. Ni tardo ni perezoso, el Relojito dio las gracias y se marchó con dirección a la clínica.

Caminó muchas horas bajo el sofocante sol del verano, pero como todos saben amiguitos, cuando el esfuerzo es acompañado de una esperanza este casi no se siente.

Serían algo así como las ocho de la mañana cuando nuestro amigo Relojito por fin llegó a la clínica, con gran asombro vio que eran muchos los pacientes que visitaban al doctor. Después de esperar por un buen rato, llegó su turno. El consultorio del doctor Sabelotodo estaba atestado de diplomas que daban fe de los conocimientos adquiridos por este a lo largo de los años. Con gran amabilidad preguntó los motivos que tenía el Relojito para aquella visita. Después de meditarlo formuló su diagnóstico; padecía agotamiento impulsivo. En otras palabras el suministro de energía debía ser reemplazado inmediatamente. Para ello tendría que someterse a una operación que no representaba mayor peligro.

Le pusieron unas pilas Duracell y ahora sigue, sigue y sigue.

miércoles, 1 de agosto de 2007

Depresión

Escucho una canción triste y en el corazón la luna apagada. Es uno de esos días en que quieres mandar al diablo a todos, a la chingada, te da envidia la felicidad de otros, te entra una repugnancia por la vida, tratas de asirte de donde sea para sostenerte y de repente te das cuenta que tienes por quien vivir, a quien amar. Tratas de superarlo escribiendo estas pendejadas, gritándolo en el papel. La catarsis ayuda a sobreponerte, cinco o seis líneas después te sientes mejor, empiezas a cambiar de música tarareas algo más movido, que invite a bailar, y te das cuenta que ahora bailas con ella.

Si la movilidad te ayuda vas al gimnasio, jalas sin parar para llenarte de sudor, como si tu piel llorara contigo.

El pasito

No quiero seguir jugando, ilusionándome con esto, necesitas a alguien que realmente esté en tus condiciones, que pueda bailarte con ese ritmo norteño.

Ahora que tengo tu imagen tan grabada en la cabeza, cambiar de rumbo, ver para otro lado no es, ni será fácil.

Realmente nunca tuve una estrategia, solo dije lo que sentía, lo que buscaba, a lo mejor me hablaba a mi mismo.

Mi poesía seguirá buscándote, preguntará dónde estás, pedirá explicaciones a la razón. La verdad no sé si pueda darle una razón válida. Es tan difícil explicarte, tan difícil decirte adiós, pero es lo mejor.

Sabes fue lindo soñar contigo, pensar que esto podría ser real, tan real como este sentimiento que brotó en mi. Tú eres algo que yo soñé, y quiero conservar tu imagen así, así por toda la vida.

Gracias por la confianza vertida en tus conversaciones, se agradece el gesto, y pues nada, seguir caminando es la consigna.